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Comienza el juicio por el choque frontal en el que murió una familia entera: un productor agropecuario es el único acusado

Durante casi cinco años, Silvina Pesoa sacó fuerzas de donde no tenía para hacer del reclamo de justicia una forma de mantenerse en pie. El 20 de febrero de 2022 perdió a su hijo Guillermo, a s...

Durante casi cinco años, Silvina Pesoa sacó fuerzas de donde no tenía para hacer del reclamo de justicia una forma de mantenerse en pie. El 20 de febrero de 2022 perdió a su hijo Guillermo, a su nuera Ruth y a sus dos nietos, Felipe, de 2 años, y Agustina, de 4. Murieron los cuatro junto con Cristian Onieva, de 46 años, cuando el Renault Clio en el que viajaban hacia Ayacucho fue embestido de frente por una Toyota Hilux en la ruta provincial 29, en los alrededores de General Belgrano.

Este miércoles, cuatro años y medio después de la tragedia, comenzará el juicio oral contra el conductor de aquella camioneta, el productor agropecuario Eduardo Owen Cavanagh.

El debate se extenderá durante dos jornadas en el Juzgado en lo Correccional Nº 3 de Dolores.

“Venimos luchando incansablemente las tres madres”, dijo Silvina a LA NACION. Su relato resume la espera, pero también el esfuerzo y el desgaste que implicó llegar hasta esta instancia.

Según explicó, el juicio originalmente debía realizarse en octubre del año pasado, pero fue suspendido después de que la defensa del acusado planteó la posibilidad de resolver el caso mediante un juicio abreviado, lo que fue rechazado por la Justicia.

“A nosotras nos costó un montón seguir adelante: una de las mamás tiene 80 años, otra tiene un stent en el corazón y yo soy hipertensa severa. Cada movimiento es levantar los pedazos y continuar”, compartió la mujer. Y agregó: “Sin embargo, no bajamos los brazos y seguimos con apelaciones y recursos ante la Casación o donde hiciera falta para que se escuche nuestra súplica de tener un juicio oral”.

El choque en la ruta 29

El siniestro ocurrió el domingo 20 de febrero de 2022. En el Renault Clio viajaban Cristian Onieva, de 46 años; Ruth Figueroa, de 29; Guillermo Martínez, de 36; Agustina Meza, de 4, y Felipe Martínez, de 2.

El grupo se dirigía hacia Ayacucho cuando, según la hipótesis sostenida en la causa, la Toyota Hilux conducida por Cavanagh se cruzó de carril y chocó de frente contra el automóvil familiar.

La violencia del impacto provocó la muerte de los cinco ocupantes del Clio. El empresario sobrevivió al choque y sus dos hijos, que viajaban en la parte trasera de la camioneta, sufrieron heridas leves. Según testimonios incorporados al expediente, Cavanagh se quedó dentro de su camioneta tras la colisión.

Los familiares de las víctimas mortales cuestionan la conducta del productor posterior al impacto.

Ahora, los testimonios y el resto de la prueba reunida durante la investigación serán analizados en el debate para determinar qué responsabilidad penal le corresponde al conductor sobreviviente de la tragedia.

Cavanagh llega al juicio acusado de homicidio culposo agravado por la conducción de un vehículo automotor y por la cantidad de víctimas fatales. El proceso deberá establecer, entre otras cuestiones, las circunstancias concretas en las que se produjo el choque y si la conducta atribuida al acusado encuadra en el delito por el que fue llevado a juicio.

La investigación atravesó apelaciones y distintos planteos que fueron demorando la llegada del expediente al debate oral. Para los familiares, cada una de esas instancias significó prolongar una espera que ya estaba marcada por una tragedia difícil de asimilar.

“En el choque se fueron mi hijo, mi nuera y mis dos nietos, de 2 y 4 años, dejando a nuestra familia en una constante agonía”, le dijo Silvina a LA NACION.

La mujer cuestionó las manifestaciones del imputado respecto de su estado emocional y del tratamiento que realiza. “Él dice estar mal y que debe tratarse con psiquiatra, pero tiene los medios para pagarlo y nosotras no; a nosotros nadie nos va a devolver a nuestros familiares ni con psiquiatras ni con nada”, expresó, con la voz entrecortada.

El dolor, relató, estuvo acompañado de una circunstancia especialmente traumática: las condiciones en las que quedaron las víctimas como consecuencia del choque. “Debido a cómo quedaron los cuerpos, no pudimos hacer un velatorio formal, sino llevar al cementerio un cajón sin saber bien qué había dentro”, contó angustiada.

Y agregó: “Él se tendría que haber llamado al silencio por respeto a las familias que dejó agonizando”.

Silvina aseguró que todavía no pudo atravesar el duelo. “Para nosotras, sostenernos durante estos casi cinco años fue a base de llanto, estrés y depresión, impulsadas únicamente por la promesa de luchar para que se haga justicia. Yo no he hecho el duelo todavía porque nos pusimos como meta llegar al juicio oral; recién después veré cómo me paro”, sostuvo.

Dos días para reconstruir la tragedia

El juicio comenzará este miércoles 16 de septiembre a las 9 y continuará un día después en la sede del Juzgado en lo Correccional Nº 3, en Ingeniero Quadri 242, Dolores. El jueves se dará el veredicto.

Allí estarán las familias y allegados de las víctimas, que durante estos años reclamaron que el expediente llegara a una instancia de debate público. Para ellos, el comienzo del juicio representa tanto una etapa judicial como un momento largamente esperado para intentar cerrar una parte de la tragedia.

Silvina espera, además, que el debate deje algo más allá de una eventual sentencia. “Queremos que este proceso sirva también para que quienes manejan tomen conciencia del daño que pueden causar al conducir a altas velocidades en días de llovizna”, dijo a LA NACION.

La mujer destacó también su confianza en el juez y en el fiscal que intervienen ahora en el expediente. “Confiamos en que la sentencia toque el corazón del juez y en la labor del nuevo fiscal, que es el mismo que intervino en el caso de Fernando Báez Sosa”, señaló.

El recuerdo de Guillermo y Felipe

En medio del reclamo judicial, Silvina conserva la memoria de su hijo Guillermo y de su nieto Felipe como una de las razones que la llevaron a sostener estos años de espera.

“Mi hijo Guillermo era mi primer hijo, una persona muy alegre que siempre buscaba hacer reír a los demás y a quien todo el mundo quería mucho en el barrio. Había trabajado como taxista y luego se dedicó a trasladar a pilotos de cabotaje”, recordó su madre. Lo describió como una persona solidaria, de esas que no podían ver a alguien conocido caminando por la ruta sin detenerse. “Siempre que venía por la ruta de noche y veía a un vecino caminando, lo subía y lo llevaba”, contó.

También habló del vínculo con sus hijos: “Vivía para Felipe y adoptó con mucho amor a la nena de su pareja como si fuera propia. Era una persona muy presente”.

Hincha apasionado de River, Guillermo es un recuerdo en carne viva para una familia que todavía intenta reconstruirse a partir de su memoria.

Al hablar de su nieto Felipe, Silvina no puede evitar las lágrimas del otro lado del teléfono: “Él vino un tiempito antes de la pandemia. Como yo era paciente de riesgo porque me habían sacado un tumor del riñón, ellos no querían que Felipe se enfermara. Estábamos encerradas con mi hija y yo lo cuidaba todo el tiempo. Venía a la mañana y a la tarde lo venían a buscar porque ellos tenían que trabajar. Fui a vivir 15 días con ellos para cuidarlo y lo disfruté. Parece que Dios me dijo que lo disfrutase porque no iba a estar mucho tiempo con nosotros”, contó entre llantos.

“El recuerdo de Guillermo y el de mi nieto Felipe nos dan la fuerza para estar firmes en el comienzo del juicio”, dijo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/comienza-el-juicio-por-el-choque-frontal-en-el-que-murio-una-familia-entera-un-productor-nid16092026/

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