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El artista español que compró la vivienda de Almería donde vivió el poeta en su infancia

“Es el proyecto de mi vida”. El ...

“Es el proyecto de mi vida”. El artista español Antonio Lorente habla sobre un sueño “loco” que pudo concretar hace dos años y se le enciende la mirada. Al “pintor del alma”, como le dicen en su país, se le llenan los ojos de lágrimas de pura emoción cuando cuenta que pudo comprar la casa de Almería, su ciudad natal, donde el poeta Federico García Lorca vivió en la infancia entre los 7 y los 9 años. La admiración por el autor de Romancero gitano ha sido una brújula en su carrera: además de remodelar la propiedad y decorarla al estilo del escritor granadino, Lorente vivió un tiempo en la casona y, luego, la abrió al público como un hotel temático, una especie de refugio para “lorqueanos”, un Airbnb literario que se ofrece en esa plataforma de alquiler temporal como una “experiencia única rodeada de arte, poemas y libros”.

Andaluz como su querido Lorca, Lorente nació en 1987 en Almería, donde vive y trabaja. Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. Con sus pinturas realistas e ilustraciones de personajes literarios ha participado de muestras individuales y colectivas en galerías de arte de Roma, Londres y Almería. Para el ilustrador “de los ojos grandes”, como también lo definen, la literatura no es solo un territorio de imágenes fijas sino una geografía de pasiones vivas. En el centro de su mapa personal destella la figura del poeta con una fuerza magnética irresistible.

En los años en los que Lorca vivió en Almería (entre 1907 y 1909 aproximadamente), el futuro poeta estuvo alejado de su familia y bajo la tutela de un amigo de su madre. Fue un período fundamental para Federico: empezó a tocar el piano y a escribir sus primeros versos. Aquella vivienda mágica de 1860, conocida popularmente como “la casa de los duendes”, ejerció un magnetismo sobre Lorente desde siempre. Cada vez que pasaba por la cuadra (está ubicada en el centro histórico de la ciudad, a 200 metros de la Catedral y el Museo del Realismo Español y a 500 de la Alcazaba) sentía el deseo de conocerla.

Cuando se puso en venta, no dudó: entró y apenas empezó a recorrer sus ambientes amplios con techos de cinco metros de altura se enamoró y supo que debía comprarla. Junto a su pareja y su hermana decidieron emprender el proyecto del hotel boutique temático y centro cultural interactivo bajo la modalidad de “alquiler vacacional cultural”. “Me propuse reinterpretar la obra de Federico ilustrada en ese espacio tan bonito y tan mágico”, dijo a LA NACION en su reciente visita al país para participar de la Feria del Libro de Buenos Aires.

Dos años después de su apertura, el espacio (aparece en IG como La casa de Lorca en Almería) recibe a huéspedes de todo el mundo que se alojan en habitaciones ambientadas con libros, cuadros y fotografías del poeta.

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“Es una casa interactiva, en la que la gente puede quedarse a dormir. Tenemos todos los libros de Lorca, obras con códigos QR; es una casa para investigar, para estudiar, para enterarte de la vida y obra de Federico y de su vida en Almería –cuenta-. Funciona muy bien no solo porque hay mucha gente interesada, sino porque cuando vuelcas tanto amor en algo siempre hay una buena respuesta. Además, los visitantes la cuidan como si fuera un santuario. La gente cuando se va me dice ‘es una casa mágica’”.

En abril, Lorente viajó a Buenos Aires por segunda vez (la primera había sido en 2024, cuando dio una clase magistral en el Malba sobre su proceso creativo), para presentar sus volúmenes de colección en la Feria porteña.

Con muchos fanáticos locales, firmó (y dibujó) ejemplares durante varias horas en el stand del sello español Edelvives (que estuvo ambientado con sus dibujos de “ojos grandes”) y en la librería de la editorial, sobre Callao al 200. Edelvives cuenta en su catálogo con una serie de clásicos universales intervenidos por los pinceles de Lorente: Peter Pan (de James Matthew Barrie), Ana la de Tejas Verdes (de Lucy Maud Montgomery), Las aventuras de Tom Sawyer (de Mark Twain), los dos volúmenes de Mujercitas (Louisa May Alcott) y La leyenda del jinete sin cabeza (de Washington Irving), entre otros. El volumen de colección de Ana la de Tejas Verdes, con epílogo de Margaret Atwood, es uno de sus grandes hits. Fue protagonista del stand de Edelvives en la Feria en 2022. Y en 2024, el stand estuvo dedicado a la historia fantasmagórica de Irving.

En una entrevista con LA NACION en 2024, Lorente mostró su bitácora de trabajo de aquel proyecto. Siempre, antes de encarar la ilustración de una historia, hace un diario con bocetos, notas, ideas. “Armo un libro propio por cada proyecto con apuntes, donde anoto rasgos de la personalidad de los personajes. Y después de eso hago un storyboard, como en el cine, con la secuencia exacta que quiero contar en cada capítulo”, detalló entonces el “pintor de almas”.

“Realmente soy un pintor de almas porque pido el alma prestada de determinadas personas para mis proyectos. Para el personaje masculino de Sleepy Hollow me inspiré en el actor Adrien Brody”. Su rasgo fundamental es empezar cada dibujo por los ojos. “Siempre empiezo por ahí cuando hago un retrato. De hecho, en mis firmas a los lectores, la gente lo ve. Me gusta mucho la historia que cuentan los ojos, sus expresiones. Bueno, por algo se dice que los ojos son el espejo del alma”.

Este año, Lorente acompañó el lanzamiento en el continente americano de cuatro volúmenes: una versión muy personal de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, y otra de Carmilla, el relato de Sheridan Le Fanu de 1872 que inspiró a Bram Stoker para crear Drácula. Además, el artista que reimagina los clásicos llegó al país con otras dos novedades: Grandes amores. Veinte parejas inolvidables de la literatura, con textos de la autora española Espido Freire, y 13 de fantasmas, una antología de cuentos espectrales de firmas como Charles Dickens y Charlotte Brontë.

Claro que el idilio con Lorca no se detiene en las paredes del hotel boutique: Lorente trabaja por estos días en un libro “muy personal” relacionado con este sueño. “Es una obra que rompe con todas las anteriores: un diario íntimo ilustrado, sobre la vida y la obra de Federico. Una vez que el proyecto de la casa comenzó a rodar se me ocurrió escribir un diario que combinara su voz con mi experiencia y mis sensaciones sobre recrear su vivienda de la infancia. Yo viví un tiempo allí, antes de inaugurarla para los visitantes. El libro todavía está en proceso. Estoy ilustrando y pintando con técnica mixta. Es muy arriesgado, pero pienso que es un proyecto que puede tener continuidad. Creo que tiene mucho corazón. Y cuando una obra tiene corazón, llega a la gente”.

En la reciente Feria del Libro de Madrid, el ilustrador presentó su libro más reciente, que llegará a la Argentina en 2027: El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, con texto original de Robert Louis Stevenson. Como en los casos mencionados, la obra tiene su inconfundible estilo: realismo “sobreactuado” con grandes expresiones.

Para recrear el universo de El Principito, uno de los libros más traducidos de la historia, Lorente tuvo que esperar que quedaran libres los derechos de autor. “Es un trabajo muy especial porque estaba deseoso de ilustrarlo y recién pude hacerlo cuando los derechos entraron al dominio público. Así que fue una obra muy celebrada. Tiene que ver con mi infancia, mi adolescencia, mi madurez. Es curioso porque es un libro que he leído muchas veces. Me marcó más en mi infancia, cuando lo dieron en la escuela como lectura obligatoria. Era muy pequeño y me encantó, pero no lo entendí del todo bien. Me entretuvo, me gustó, pero lo sentí más como un libro de aventuras. En cambio, la segunda vez que lo leí fue en la adolescencia y ahí ya tuve una lectura bastante más profunda”.

Cuando terminó la licenciatura en Bellas Artes, Lorente se fue a vivir a Londres. “Fueron cinco años en aquella ciudad. Al principio, me sentía muy perdido, no sabía muy bien por dónde empezar a trabajar y me compré una edición en inglés de El Principito, con los dibujos originales de Saint-Exupéry. Por eso digo que en cada etapa de mi vida esta historia me ha generado una lectura diferente”.

A la hora de empezar a dibujar no tenía una imagen definida del protagonista. “Me daba un poco de miedo enfrentar ese momento”, confesó. “Así que seguí mi propia manera de dibujar, que es realista, como si pintara el alma del personaje. Decidí respetar el imaginario del autor: la boa, el elefante, el sombrero. Lo difícil de este libro era cómo interpretar al autor y combinarlo con mi estilo. El original ya existe, todos lo conocemos, lo amamos, funciona bien solo. El mío es una nueva edición que tiene el texto original ilustrado con mi imaginario”. Así, el niño creado por Lorente tiene una mirada tierna, ojos celestes enormes con lágrimas y el pelo rubio enrulado. Los mechones parecen tener vida propia, al igual que la chalina.

“Mi interpretación, a partir de múltiples lecturas, es que es un niño extremadamente sensible. Saint-Exupéry no era un gran dibujante. Él mismo lo decía. Dibujaba con líneas muy finitas, casi sin expresión. Le he hecho un homenaje: el personaje del aviador es él”, contó señalando una de las páginas.

En Grandes amores. Veinte parejas inolvidables de la literatura, aparecen Ulises y Penélope, Romeo y Julieta y Anna Karenina y el conde Alexei Vronski, entre otros personajes de dramas y comedias clásicas. “Es amor de cine, amor de película –pensó el ilustrador al comenzar el trabajo-. Todos los grandes libros terminan siendo grandes películas. Y entonces decidimos junto con los editores darle al volumen una estética cinematográfica”. El volumen presenta un recorrido cronológico, a partir de la Odisea, de Homero. De todas las parejas literarias hubo una que no conocía y lo fascinó: la de la novela El beso de la mujer araña, de Manuel Puig, integrada por dos compañeros de celda, Luis Alberto Molina y Valentín Arregui Paz. “Recuerdo que lo leí en mi casa y en la playa porque vivo muy cerca del mar y dije: ‘Qué maravilla’ y decidí incluirla”.

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De las pasiones, Lorente “saltó” a los fantasmas: “Hay algo dentro mío muy oscuro, que me gusta y quería que saliera. Entonces, cuando dije: ‘Yo quiero pegar un salto hacia otro género’ y a la editorial le encantó la idea”. Ese lado B propio que el artista reconoce y explora en sus trabajos aparece, también, en la elección del trágico amor de Romeo y Julieta en el libro sobre las grandes parejas: “Necesitaba incluir un amor tóxico, como se dice ahora”.

Aquel niño que dibujaba en todos lados (en los muebles, las paredes) y “siempre estaba con un lápiz en la mano” devino en un artista que atrae con sus ilustraciones tanto a jóvenes como a adultos. “Depende de la edad en la que leas un clásico, siempre te va a aportar una mirada diferente. La idea de ilustrar los clásicos y darles una visión contemporánea nace como una ilusión de acercar a los nuevos lectores y también a sus padres o los adultos que ya los han leído. La gente mayor es realmente la que más viene a mi firma, siempre digo que los niños acompañan a los padres. Los padres me dicen: ‘Gracias porque has hecho que reviva mi infancia, has hecho que regrese al momento en el que estaba con mi padre leyendo Peter Pan cerca de la chimenea’. Me parece súper bonito acercar a los niños a mi imaginario y que crezcan con mi Peter Pan o con mi Tom Sawyer y que los padres regresen a su infancia. Eso es lo bonito de los clásicos”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/el-artista-espanol-que-compro-la-vivienda-de-almeria-donde-vivio-el-poeta-en-su-infancia-nid17072026/

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