La batata es una verdura típica de los meses de frío y viento, aunque se consigue durante todo el año. En la Argentina se la incorpora a todo tipo de preparaciones: desde postres, como el clásico queso y dulce, hasta platos contundentes, como pucheros y guisos, y acompañamientos de proteínas animales, como el puré de batata, las batatas fritas o las asadas.
Tiene un sabor más dulce que el de la papa, pero quizá su popularidad, explica la nutricionista integrativa Georgina Kuttel (M.N. 4974), tenga que ver con los múltiples beneficios para la salud que aporta: mejor digestión, salud cardiovascular y función inmune, entre otros.
Es un tubérculo típico de climas tropicales y subtropicales. Se estima que existen más de 400 variedades de batata que se diferencian tanto por el color de su piel y de la carne como por su textura, suave o áspera.
Su origen se sitúa en la región que comprende la península de Yucatán, en México y el río Orinoco, en Venezuela.
Sin embargo, en 2002, la datación por radiocarbono más antigua de restos de batata demostró que existían restos en la zona sur-central de Perú. La expansión mundial de su consumo se daría gracias a Cristóbal Colón, quien en el siglo XV la trasladó a Europa, donde su país (España) se consolidó como el mayor productor de la especie en su continente; dato que sigue vigente hoy en día de acuerdo con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
Respecto de su cocción, Matthew Allan, investigador asociado en la Unidad de Investigación de Ciencia de los Alimentos, Calidad de Mercado y Manejo de los Estados Unidos informó en un escrito que las enzimas de la batata transforman parte de su almidón en maltosa, lo que endulza el tubérculo al hornearlo; por este motivo, suele formarse un almíbar que se derrama sobre la bandeja de horno. “Si bien la cocción puede degradar algunos de los nutrientes beneficiosos que tiene la batata para la salud, la mayor parte de ellos se conserva”, señaló. Y añadió que su riqueza en betacaroteno −pigmento natural rojo/anaranjado que actúa como antioxidante y se transforma en vitamina A en el cuerpo− puede volverse más biodisponible tras la cocción y si se consume junto con grasas.
Beneficios de la batata 1) NutritivaLa Fundación Española de la Nutrición (FEN) informa que es una verdura rica en hidratos de carbono, minerales como potasio y magnesio, folatos, vitaminas A, C, E, B1, B6, antioxidantes, fibra y betacarotenos; todos compuestos que la vuelven beneficiosa para varios de los sistemas internos del cuerpo.
“Un ejemplar de pulpa anaranjada con un peso medio de 150 g aporta el 79-99% de las ingestas diarias recomendadas de vitamina A −nutriente clave para la salud ocular, el fortalecimiento de las defensas del cuerpo y el cuidado de la piel−”, ejemplifica la institución.
2) DigestivaTradicionalmente se la ha indicado para mejorar cuadros de malestar estomacal. La Lic. Kuttel señala que contribuye a la salud digestiva y al microbioma intestinal, sobre todo si se la cocina un día antes y se consume cuando ya es un almidón resistente. Esto último, explica, es beneficioso porque hace que cambie a nivel químico y molecular para quedar más turgente y resistente en el proceso digestivo. “Actúa como prebiótico y favorece la producción de butirato, un ácido graso de cadena corta que ayuda a reducir la inflamación y fortalece la barrera intestinal”, agrega.
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3) Favorece el corazónAsimismo, la fibra alimentaria presente en la batata es beneficiosa para la salud del corazón. Según detalla un estudio publicado en la revista Food and Nutrition Sciences, esto se debe a que la fibra se une a los ácidos biliares, impidiendo su reabsorción en el hígado e inhibiendo la formación de colesterol.
“Tiene polifenoles que son antioxidantes con propiedades anticancerígenas, cardioprotectoras y hepatoprotectoras”, suma Kettel. También informa que, de forma contraria a lo que se cree popularmente, se trata de un alimento antidiabetogénico que no aumenta el azúcar en sangre.
En cuanto a cantidades de consumo, asegura: “No se puede hablar de su ingesta aisladamente sin ver todo el tipo de alimentación que tiene una persona. No es lo mismo quien come batatas junto con un exceso de hidratos de carbono refinados, que otra persona que la incorpora con vegetales, frutas, huevos, carnes, etcétera”.