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La marca de Estefanía de Mónaco vuelve de la mano de su hija

Estefanía de Mónaco nunca terminó de encajar en la imagen que se esperaba de una princesa. Hija menor de Rainiero III y Grace Kelly, creció frente a las cámaras y desde muy joven dejó claro q...

Estefanía de Mónaco nunca terminó de encajar en la imagen que se esperaba de una princesa. Hija menor de Rainiero III y Grace Kelly, creció frente a las cámaras y desde muy joven dejó claro que prefería hacer las cosas a su manera. Tenía el pelo corto, algo poco habitual dentro de la monarquía, donde predominaba una imagen mucho más cuidada y tradicional. Usaba jeans, incursionó en la música, trabajó como modelo y siempre tuvo un interés especial por la moda. Esa mezcla de independencia y poca paciencia con el protocolo hizo que la prensa la bautizara como la “princesa rebelde”.

Siempre fue muy buscada por los medios y su exposición aumentó tras la muerte de su madre, Grace Kelly, en un accidente de auto en el que ambas viajaban. Estefanía, que tenía 17 años, sobrevivió al accidente y durante años tuvo que convivir también con los rumores que aseguraban que era ella quien manejaba el auto. Una versión que siempre negó.

Unos años después, empezó a hacer prácticas en Dior. Allí trabajó en el área de joyería y tejidos bajo la dirección de Marc Bohan, por entonces uno de los nombres más importantes de la maison. Fue durante esa etapa cuando conoció a Alix de la Comble. Las dos compartían una cercanía con el mundo de la moda y, con el tiempo, terminarían asociándose para llevar adelante un proyecto propio. De la Comble aportaba una mirada más sofisticada y Estefanía, otra más joven y deportiva. Además, compartían departamento en París.

La idea de hacer trajes de baño surgió de una manera bastante natural. Estefanía había crecido en Mónaco, junto al Mediterráneo, y el mar siempre había sido parte de su vida. En alguna entrevista contó que nunca encontraba un traje de baño que le gustara y que, durante un tiempo, usaba uno que había heredado de su hermana Carolina, aunque lo odiaba. De esa experiencia nació la idea de crear sus propios diseños y ese fue el comienzo de Pool Position.

Los primeros modelos eran enterizos, de colores llamativos y muy escotados. Tenían una mezcla entre lo deportivo y lo sensual que encajaba con la imagen que Estefanía había empezado a construir en esos años. Y ella misma era la cara de la firma: protagonizaba las campañas con fotos que mostraban a una princesa bastante diferente de la imagen esperada de una integrante de la realeza. Bronceada, con pelo corto y posando en trajes de baño bastante provocadores para la época.

La presentación oficial fue en Mónaco en 1985, frente a 150 invitados. Entre ellos, nada más y nada menos que Karl Lagerfeld y Helmut Newton. Y, como no podía ser de otra manera, el desfile terminó acorde a la personalidad de la princesa: las dos creadoras se tiraron a la pileta mientras sonaba I’m Just a Gigolo. Lagerfeld quedó fascinado con la colección y la definió como colorida, moderna y chic.

De a poco, Pool Position salió del Principado y empezó a comercializarla también fuera de Europa. Para abril de 1986 ya se habían vendido más de 28.000 trajes de baño, con precios que iban de los 80 a los 150 dólares. Ese mismo año llegaron a Los Ángeles para presentar la colección en el Beverly Center. Estefanía tenía 21 años y su llegada a la ciudad no pasó desapercibida: apareció con jeans, botas de cowboy, una campera de cuero verde, seis valijas de Louis Vuitton y una mochila de Mickey Mouse. Más de 350 personas fueron a verla y algunos de los modelos se agotaron rápidamente.

Detrás de todo eso había un detalle que Estefanía se ocupaba de dejar en claro: su padre no había puesto un solo dólar en el proyecto. Ella y Alix habían financiado Pool Position con su propio dinero y se habían hecho cargo de todos los gastos para ponerla en marcha.

Pero, a pesar de todo, la marca duró poco. Funcionó hasta 1987, cuando Estefanía empezó a concentrarse más en la música. Ahí comenzó su carrera como cantante y los trajes de baño fueron dejados de lado.

Durante casi 40 años, la marca quedó abandonada. Hasta que apareció Pauline.

El regreso de un clásico

Pauline Ducruet, hija de Estefanía y Daniel Ducruet, tiene 32 años y hace tiempo viene construyendo su propio camino en la moda. Estudió Fashion Styling en el Istituto Marangoni de París y en 2018 lanzó Alter, su propia firma de prêt-à-porter. Cuando decidió volver a poner en marcha Pool Position, ya tenía varios años de experiencia trabajando en la industria. En 2025 hizo un primer acercamiento a la marca con una cápsula de Alter inspirada en Pool Position. Un año después, relanzó oficialmente la marca como CEO y directora creativa.

La nueva colección hace algunas referencias a los diseños originales, pero sin copiarlos. Hay bikinis, enterizas y diferentes opciones para la playa. Todo diseñado y producido en Mónaco.

Uno de los modelos más icónicos es Le V, inspirado en un bañador negro y blanco que Estefanía usó en los años 80. Para presentarlo, Pauline recreó en las aguas de Mónaco las fotos que su madre había hecho en las islas Mauricio en los 80, con una nueva versión de aquel traje de baño. La nueva versión es reversible, con tirantes regulables y cuesta 250 euros.

Pauline contó en varias oportunidades que creció escuchando a su madre hablar de su marca y que Estefanía era una de sus mayores inspiraciones. No solamente por su relación con la moda, sino como mujer y, por supuesto, como madre.

El relanzamiento oficial fue en junio de 2026, durante el fin de semana del Gran Premio de Mónaco. Pauline presentó la nueva colección en el Principado y su madre estuvo ahí, acompañándola en primera fila. La princesa, que había creado Pool Position en 1985, volvía a encontrarse con aquellos trajes de baño 40 años después, esta vez en una colección diseñada por su hija.

Para Pauline, volver a Pool Position no era solamente recuperar un proyecto de moda. También significaba volver a una parte muy personal de la historia de su madre, una marca que había creado cuando tenía apenas 20 años y de la que había escuchado hablar muchas veces. Pauline ya tenía su propio camino como diseñadora, pero esta vez podía tomar aquella historia familiar y transformarla en algo nuevo. Y hacerlo, además, con Estefanía cerca para verlo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sabado/la-marca-de-estefania-de-monaco-vuelve-de-la-mano-de-su-hija-nid11092026/

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