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Los adultos mayores que son serios luego de los 60 años pasaron más de la mitad de sus vidas fingiendo alegría, según la psicología

Muchas personas al llegar a los 60 o 70 años experimentan ...

Muchas personas al llegar a los 60 o 70 años experimentan una marcada transición en su comportamiento cotidiano. La psicología sugiere que este viraje hacia una actitud más seria y reservada responde a decisiones conscientes sobre la gestión de emociones y la energía vital. Tras décadas de sostener una alegría adaptada a las expectativas sociales, los adultos mayores optan por dejar que la satisfacción surja de forma natural, sin el esfuerzo constante que requiere la exhibición pública de entusiasmo.

Según investigaciones de la Universidad de Stanford, este fenómeno no indica una pérdida de vitalidad, sino un ajuste en las metas afectivas donde prevalece la tranquilidad sobre la excitación. El estudio, publicado en la revista Psychology and Aging, examinó adultos desde los 18 hasta los 93 años para comprender sus preferencias. Mientras los jóvenes valoran de manera equilibrada la calma y estados de alta activación como el orgullo o la euforia, los mayores muestran una inclinación clara por estados de baja activación.

La calma, la paz y la relajación ocupan el centro de su bienestar emocional, una preferencia que se alinea con la teoría de la selectividad socioemocional desarrollada por Laura Carstensen. Ante la percepción de un tiempo futuro más limitado, las personas priorizan vínculos significativos y metas afectivas que refuerzan su presente.

La reducción de las redes sociales observada en la vejez responde a una poda estratégica de contactos periféricos. Las personas mayores concentran sus esfuerzos en conexiones profundas y rechazan compromisos sociales que no aportan un valor emocional genuino. Esta conducta, lejos de significar un aislamiento negativo, constituye una forma de regulación emocional antecedente que evita conflictos innecesarios. Un estudio publicado en el International Journal of Behavioral Development confirma que esta reducción del círculo social contribuye a una experiencia emocional más estable y positiva en el día a día.

La expresión emocional también sufre cambios: un estudio de la Universidad de Saint Louis, publicado en Frontiers in Psychology, destaca que los adultos mayores poseen una capacidad superior para inhibir respuestas automáticas ante estímulos negativos o distractores. En una tarea experimental, los mayores cometieron menos errores al inhibir impulsos frente a rostros emocionales en comparación con los jóvenes.

Esta contención no refleja indiferencia, sino una gestión más eficaz de sus reacciones, lo cual reduce el agotamiento mental que genera el constante ajuste social. El fenómeno del trabajo emocional, analizado en el Journal of Applied Social Psychology, explica parte de esta fatiga acumulada a lo largo de la vida laboral. Muchos individuos pasaron años forzando emociones para cumplir con exigencias profesionales. Al retirarse de estas obligaciones, la necesidad de disimular desaparece.

Los adultos mayores liberan entonces esa carga cognitiva y prefieren manifestar estados anímicos acordes con su sentir interior. Finalmente, la ciencia advierte que este cambio es normal y saludable: el bienestar físico se beneficia cuando el estado afectivo coincide con las metas personales de calma. La serenidad, elegida a los 70 años, representa la victoria de la autenticidad frente al hábito de la complacencia.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/los-adultos-mayores-que-son-serios-luego-de-los-60-anos-pasaron-mas-de-la-mitad-de-sus-vidas-nid30092026/

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