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Nahuel Pennisi: de sus comienzos como músico callejero a la primera vez que escuchó a Mercedes Sosa en la radio

Aunque Mercedes Sosa no se dedicó a componer, convirtió en propia cada canción que cantó. En su voz, una innumerable cantidad de obras se volvieron parte de la memoria afectiva de nuestro puebl...

Aunque Mercedes Sosa no se dedicó a componer, convirtió en propia cada canción que cantó. En su voz, una innumerable cantidad de obras se volvieron parte de la memoria afectiva de nuestro pueblo. Así lo recuerda Nahuel Pennisi, que una tarde escuchando la radio se conmovió hasta las lágrimas oyéndola cantar por primera vez.

Con su nuevo álbum, Nahuel Pennisi canta a Mercedes Sosa, tiende el mismo puente hacia las nuevas generaciones que hoy llegan a nuestro folklore. En sus versiones de canciones de Charly García, Peteco Carabajal, León Gieco, Cesar Isella y Fito Páez, entre otros, escuchamos a La Negra más allá del recuerdo de su interpretación: nos acerca a su manera de entender nuestra música, sus silencios y sus matices. Este proyecto también nos trae un documental que invita a recorrer las tierras tucumanas que la vieron crecer.

–¿Cómo fueron tus primeras experiencias con la música? ¿El folklore siempre fue parte de tu vida?

–Tuve una infancia muy linda, la música me acompañó desde siempre. Mis dos padres son músicos y crecí escuchando canciones, más que nada rock. Pero en ese momento todavía el folklore no había aparecido en mi vida, hasta que descubrí la radio y encontré la radio folclórica, donde me apareció una voz que me mató, que me emocionó, que era la voz de Mercedes Sosa.

–Y a la hora de tocar la guitarra, inventaste tu propia forma. ¿Creés que eso ayudó a forjar tu identidad musical?

–La forma de tocar se dio casualmente, porque yo tenía un bajo que me había regalado mi abuelo. Escuchaba al bajista de la banda de mis viejos y me gustaba el sonido grave, por eso quise empezar a tocar. Entonces, un día lo encontré tirado en una cama y ahí se me ocurrió la forma de tocar, por primera vez. Mis viejos no me habían dicho nada: ni ellos me dijeron, ni yo pregunté. De alguna manera tuve que inventar la técnica, porque no tenía de dónde aprender, pero también por tratar de que suene bien y que me guste. Creo que mi forma de tocar tuvo mucho que ver con mi identidad. Y en definitiva, cuando después empecé a descubrir la música que me gusta, cuando empecé a descubrir que tenía oído, entendí que la técnica que estaba aprendiendo me servía para el tipo de sonoridad que estaba buscando. Me gustan mucho los acordes así, los que tienen otras notas que no son las naturales. A veces cuando los guitarristas me miran las manos se vuelven locos, me dicen: “Che, pero no entiendo nada”. Entonces, yo les digo: “Bueno, sólo tenés que escuchar.”

–Después te empezaste a dedicar a la música como artista callejero. Me imagino que hacías covers. ¿Qué canciones te gustaba tocar?

–El primer recuerdo es la primera vez que fui a tocar a la peatonal de Lomas de Zamora. Empezaba con canciones de baladas, de pop, como “A puro dolor” (Son by Four), algunas de Sin Bandera, que en ese momento eran furor, como “Lloro”, “Kilómetros”. Hacía una de Luciano Pereira que se llama “Sin testigos”. También “Mi primavera”, de Marco Antonio Solís. Estaban buenas, la gente escuchaba. Y a partir de ahí empezaba con la parte folclórica. ¿Y por qué te lo recalco? Porque cuando empezaba a tocar folklore, yo sentía que algo distinto pasaba en mí, que evidentemente impactaba en el público, porque el público se multiplicaba. Era algo rarísimo, que terminó siendo una señal para mí de que el folklore era una huella a seguir. Mi vínculo con la gente se estrechó más a través del folklore. Esas son emociones que nunca me voy a olvidar.

–Y ahora elegiste homenajear a Mercedes Sosa, una de las figuras centrales de nuestro folklore. ¿Qué significaba ella para vos en tus inicios? ¿Se fue transformando tu vínculo con su obra a lo largo de tu carrera?

–Para mí, Mercedes al principio fue un impacto, un impacto profundo por su voz. Me acuerdo que cuando la escuché me emocioné hasta las lágrimas. Me impactó su timbre de voz, su manera de expresar, todo lo que transmitía y también me conmovía el silencio de la gente, el silencio del público, lo que ella generaba en los demás. No sé, algunas notas las cantaba fuerte, otras las cantaba chiquitito. Tenía muchas maneras de decir cosas. Después se fue transformando, porque uno todo el tiempo va descubriendo a los artistas a través de su obra. Y también la música va haciendo cosas en uno, porque va teniendo emociones distintas, se levanta distinto y entonces alguna canción te pega hoy más fuerte que mañana. Es una inspiración total. Y más allá de este homenaje, Mercedes siempre fue una bandera para mí, una referencia muy grande de la que tengo mucho que aprender. Hasta el día de hoy.

–¿Qué recuperás de su legado, además de su voz y de sus canciones?

–Yo creo que quizás lo que intento recuperar es un poco los matices y los climas para escuchar una canción. Estamos viviendo en un mundo donde hay muchas opciones, muchas cosas para hacer, entonces uno vive más acelerado y a veces la música es un reflejo de eso. Pero un arte como el de Mercedes es distinto, porque uno se tiene que sentar a escuchar, se tiene que disponer un poquito más a entender, a sentir; y bueno, eso es lo que yo quiero intentar recuperar en este tiempo. Lo más importante para mí es recuperar eso que Mercedes me enseñó a mí. Ese amor, ese respeto profundo por la música. Sobre todo en este tiempo donde el folklore se está metiendo cada vez más fuerte, sobre todo acá en Buenos Aires. Es lindo porque hay mucha gente joven, adolescentes que quizás no conocen a Mercedes y es una una linda forma de traerla de nuevo.

–¿Hay algún artista que te llame la atención en esta nueva etapa del folklore?

–Bueno, claramente me parece que la irrupción de Milo J fue muy importante, no solamente desde lo artístico, sino como un fenómeno social. Es uno de los pocos artistas urbanos en esta época que se metió en el folklore y la verdad que yo le agradezco a Milo eso, porque generó que muchos chicos de su edad puedan descubrir de qué se trata una guitarreada, qué significa un fogón, qué quiere decir cuando hablamos de un patio. Porque el patio no es solamente un lugar de diez por cinco metros, donde jugás a la pelota y te comés un asado. Es mucho más, es el amor de familia, es una planta que uno cuida y que riega, es tomar mate con la guitarra y sacar una canción. Entonces, que eso llegue fuerte a los jóvenes es muy lindo, porque habla de nosotros. Cazzu también se re copó haciendo folklore y me encanta. También está Maggie Cullen, que la quiero mucho. Son voces que aportan mucho y que nos dan un nuevo repertorio. La música es como un pasamanos, entonces hoy en día nos toca a nosotros acompañar y cuidar el folklore.

–Mercedes también se ocupó de cumplir ese rol y darle la bienvenida a las nuevas generaciones...

–Sí, a full. El otro día, hablando con Teresa Parodi, yo le estaba contando un poco del homenaje y ella me decía: “Qué lindo hacerle un homenaje a Mercedes, porque ella muchas veces nos decía a mí, a León (Gieco), a Víctor (Heredia), que éramos chiquitos, nos decía que fuéramos de gira con ella por España, por Italia y nos invitaba a tocar”. De repente invitaba a sus “pollitos”, que eran ellos. Y la verdad que eso es algo tan grande. Por eso también es Mercedes. Mercedes somos todos unidos, porque ella también unía con su música y daba oportunidades.

–Fue una gran divulgadora, todos conocemos muchas canciones gracias a ella y de alguna manera sentimos que son suyas. Pero no es habitual ni es fácil versionar a una intérprete, ¿cómo lo hiciste?

–Es una buena pregunta, porque ese fue justamente el desafío que me puse. Una cosa es homenajear a un autor, que lo he hecho con diferentes artistas que admiro, pero Mercedes era distinto porque ella, a mi entender, mejoraba todo lo que cantaba. Mientras grababa el disco pensaba en cómo hacer para sostener mi identidad, pero también cuidar lo que es ella. Ahí aparece el respeto, el respeto de interpretar, de estar conectado con la canción, con ese momento. Eso es Mercedes para mí, y siento que el rol de la interpretación está muy presente en este disco. Ella fue mi inspiración, más allá de los autores que invocamos.

–¿Cómo eligieron el repertorio?

–Fue un lindo desafío, porque había muchas canciones. De repente armábamos una playlist y decíamos: “No, esta no puede quedar afuera”. Y así eran veinte. Fue más que nada una cuestión emocional, a partir de lo que significan las canciones para mí. Más allá del mensaje de la canción, iba recordando momentos puntuales. “¿Dónde escuché esta canción por primera vez? ¿Con quién estaba cuando me mostraron este tema?”. Recordar a León Gieco, recordar a Charly García, a Fito Páez, recordar incluso el tango. Creo que cada canción tiene un camino y sentí que tenía que ir por ahí, con un repertorio muy sencillo, pero muy concreto y profundo al mismo tiempo.

–Todas son obras con mucho peso. ¿Cómo se transforman las canciones cuando pasaron por tantas voces? ¿Y cómo lograste hacerlas propias?

–Bueno, en el caso de “Los mareados”, es un tango que siempre me gustó. La melodía, los acordes. La primera versión que escuché fue la de Mercedes, después la escuché por María Graña (una tremenda cantante que para mí es de las mejores del país, por lejos). Y a partir de ahí, bueno, escuchando otras músicas como el jazz, el flamenco, la trova, fui buscando acordes, maneras de decir algo. Así fui encontrándome. Lo mismo con el tema de Charly, “Promesas sobre el bidet”, porque quisimos generar una cosa más íntima. Por eso la versión tiene dos guitarras, que grabamos los dos juntos con Joaquín Guevara, como si fuera que estuviéramos en casa. Quedó justamente como lo grabó Mercedes, como de fogón.

–Este disco también viene acompañado por todo un universo audiovisual, desde los videoclips hasta el documental que grabaron en Tucumán. ¿Cómo fue la experiencia?

–Fue algo maravilloso. Desde que llegamos a Tucumán, fuimos al cerro San Javier, a un lugar que se llama Loma Bola, que es un lugar de mucha naturaleza, mucho silencio. Se nombró mucho la palabra silencio, porque creo que es importante siempre respirar, hacer una pausa. Creo que el silencio es como tomar impulso para algo fuerte que va a venir. Sentía que estábamos cerca de Mercedes, porque ella iba mucho al mirador donde grabamos. Fueron diez videoclips que tuvieron mucha emoción. Algunos los grabamos de día con el sol del cerro, después grabamos a la noche y tuve bastante frío. Visitamos diferentes lugares donde transitó Mercedes, como la escuela adonde iba, y si antes me sentía cerquita suyo, hoy en día me siento más cerca que nunca, porque siento que nuestro vínculo crece. Nuestro vínculo álmico.

–¿Qué buscaron contar en el documental?

–La unión que tengo con Mercedes, que no es casual, este vínculo con ella tiene mucha historia. Hay muchas entrevistas cuando yo recién empezaba con la música, era más chiquito, que ya hablaba de Mercedes, ya contaba lo que significaba para mí. Recuerdo el día que Mercedes falleció, no me olvido nunca más. Fue un momento profundo, porque ese día yo tocaba en una peña en Buenos Aires y fui con mis viejos, que me acompañaron. Me acuerdo que ese show fue muy emotivo, porque yo estaba conmovido y me acuerdo que la nombramos a Mercedes y que la gente generó un aplauso cerrado. Eso fue lo que ella me transmitió, ese respeto. Y sobre todo, Mercedes es un respaldo, porque ella es una de las pocas que te permite en un disco hacer temas de rock, de folklore y un tango. Me cuesta encontrar a una persona que pueda ocupar todo eso y bueno, de alguna forma, todos nosotros nos respaldamos en ella.

–Mercedes está invocada en todo el álbum, pero recién en “Canción con todos”, que es la última, escuchamos su voz.

–Sí, sí. Quise traer a Mercedes en este disco de manera literal, para que podamos escuchar su voz, pero sentía que no tenía que ser cantando. Sentía que tenía que ser una voz que diga algo, que exprese lo que también le venía bien a la canción para cerrar. Cantar con Mercedes es algo que ya algunos artistas lo hicieron y está buenísimo, pero yo quería hacer algo distinto. “Canción con todos” es un tema que ella convirtió en un himno de la unidad. Incluso tiene una tercera estrofa, que nosotros la grabamos, donde nombra muchos países y que no es usual que se cante. Incluso creo que ella no hacía esa parte. Pero bueno, queríamos hacerla completa porque valía la pena. Me hace acordar mucho de cuando yo era chiquito y estaba en los recreos, cantando con los nenes. Me acuerdo mucho de esta canción en la escuela. Porque cuando aprendí las primeras canciones, aprendí las canciones patrias. Aprendí el Himno, la “Canción a la bandera” y algunas otras más. Y de repente sonaba “Canción con todos” en los actos. Cuando había que hablar del continente, de nuestra historia, ponían esta canción.

–Creo que eso es algo que comparten con Mercedes, la conexión con la música desde la infancia...

–Sí, de hecho en el documental visitamos la escuela de Mercedes y las directoras nos contaban que ella practicaba las canciones patrias y cantaba en el patio. La verdad que también conectamos por ese lado. Eso es muy lindo del colegio. No solamente te da herramientas educativas, sino también te da la opción de la música, de escuchar y en este caso, de esta canción, de guardarla para siempre.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/nahuel-pennisi-de-sus-comienzos-como-musico-callejero-a-la-primera-vez-que-escucho-a-mercedes-sosa-nid13082026/

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