Este miércoles culminó el Festival y Mundial Tango Buenos Aires, que antes de la gala de cierre entregó postales como esta. Dos bailarines: Soledad Mallo y Adriel Bournissen; el contraluz del camarín; los cuidados del maquillaje; la postura, precisa e imbuida de gracia, de los movimientos que anticipan la danza. La foto fue tomada cuando el festival todavía estaba en pleno desarrollo: en la escena que aquí observamos se intuye la tensión previa a la competencia. Mallo y Bournissen, concentrados y en eje, la respiración contenida, la sensibilidad a punto, los pasos y volteretas que ensayaron mil veces, ahora impresos en cada músculo, cada poro, cada articulación. Asistimos, como quien mira por una mirilla, a la tensa calma antes de la tormenta que los bailarines desatarán en la pista. Dos por cuatro, sudor y emoción: luego vendrán los aplausos.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/para-bailar-el-tango-nid04092026/