Pintados, empapelados o con textura los techos ganan un lugar protagonista en los interiores
Ya lo anticipó Miguel Ángel cuando pintó su fresco en la Capilla Sixtina: el techo de un ambiente es una gran hoja en blanco. Parece que después de años de respeto y temor a que “se vengan e...
Ya lo anticipó Miguel Ángel cuando pintó su fresco en la Capilla Sixtina: el techo de un ambiente es una gran hoja en blanco. Parece que después de años de respeto y temor a que “se vengan encima”, los interioristas y amantes del diseño empiezan a animarse y aprovechar el potencial.
Saliendo del blanco y las apuestas conservadoras de techos que se desdibujan, traemos ejemplos de ambientes en los que son protagonistas.
Arte inesperadoUbicado en los lofts del Distrito Quartier, frente al puerto de Retiro, el departamento de un fotógrafo que presentó Gaby López Monzón, fundadora del estudio C’est Moi en la última edición de Experiencia Living.
Enorme sorpresa, el cielo raso entelado con una obra sobre terciopelo de Guillermina Lynch en el comedor.
Adelantándose a lo que hoy se vislumbra como tendencia, el comedor equipado con una mesa de mármol, sillones y una biblioteca hecha a medida que contiene un asiento tapizado en terciopelo, se corona con una obra de Guillermina Lynch nada menos que en el cielo raso.
A manoOtra de las pioneras es la diseñadora Rosa Benedit, que desplegó toda su creatividad para lograr hacer de su departamento en San Telmo un espacio único y rebosante de ideas.
“Para el techo de la cocina, dibujé en paneles de fibrofácil con esmalte sintético, una buena alternativa para los que no se animan al color de lleno. Hice un diseño relacionado con las mayólicas verdes existentes y el amarillo del comedor de la casa de Monet en Giverny”
“Recomiendo este sistema de paneles pintados en caballete porque creo que así el color resulta más llevadero, menos invasivo y la posibilidad de motivos es infinita”, asegura Rosa. Dueña de una habilidad e ingenio envidiables, Benedit numeró los paneles según el lugar que ocuparían en el dispar espacio entre las vigas; después un carpintero las colocó en su posición final.
“Me parece fabuloso pintar el techo, una costumbre de siglos que ahora muy pocos practican. Acá, los paneles de fibrofácil tienen fondo blanco, luego látex y luego las ramitas pintadas con una pintura de aluminio”
En el cuarto de su hija Ema también apostó por los techos ilustrados, aunque esta vez fue con un pigmento azul que trajo de un viaje a Chefchaouen, en Marruecos. “El pueblo entero está pintado así. Ellos lo mezclan con cal; yo lo mezclé con látex común”.
EmpapeladoUna característica de los murales es que siempre sorprenden y, en los techos, ese efecto se multiplica. Nada mejor que los diseños geométricos para recortar espacios
En casa de Caro Allende, creadora de Tinta Chini, los empapelados y murales son los grandes protagonistas. Como buena embajadora de su propio arte, Allende se animó a probarlo todo y en el techo de su habitación curva aplicó un papel de diseño geométrico que se apropia del embiente.
El toque contemporáneoEn esta estancia en La Falda, Córdoba, la diseñadora Paula Fourcade logró equilibrar los elementos de época con detalles de tendencia. Ejemplo perfecto son los empapelados con los que revistió los techos de algunas de las habitaciones: de cuadriculas a botánicos, eligió diseños discretos pero imposibles de pasar inadvertidos.