Siguen las caídas del empleo y el salario, pero el Gobierno rescata a los monotributistas
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El Gobierno publicó el martes un informe con dos malas noticias para el mercado laboral. La primera es que el empleo asalariado privado registrado volvió a caer en abril y acumuló una pérdida de 235.400 trabajadores desde que comenzó la gestión de Javier Milei, lo que lo llevó al nivel más bajo de los últimos cuatro años. La segunda es que el salario real promedio de ese segmento cayó 2% en mayo, pese a la desaceleración de la inflación.
Pero el documento oficial también dedicó una sección especial a destacar el creciente peso de los trabajadores independientes —principalmente los monotributistas— y sostuvo que su expansión ya no solo explica una parte importante del crecimiento de la población ocupada durante los últimos años, sino que también contribuyó a la recuperación reciente de la actividad.
Los datos de la Secretaría de Trabajo muestran que el empleo asalariado registrado en el sector privado retrocedió un 0,2% desestacionalizado en abril, equivalente a unos 11.600 puestos de trabajo. Se trató del segundo descenso consecutivo, luego de la interrupción de la recuperación gradual que se había observado entre fines de 2025 y comienzos de este año.
El propio informe anticipó además que la tendencia continuó en mayo. La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), que releva empresas de más de diez trabajadores en los principales centros urbanos, registró otra baja mensual del 0,1%.
La pérdida de empleo volvió a concentrarse en los sectores de mayor peso dentro de la economía. Comercio (-0,3%; 3.589 puestos menos) e Industria Manufacturera (-0,3%; 3.868 menos) explicaron casi dos tercios de la caída mensual, mientras que Transporte y Comunicaciones (-0,4%; 2.155 menos) e Intermediación Financiera (-0,9%; 1.326 menos) también mostraron retrocesos. Del otro lado, solo Hoteles y Restaurantes (+0,4%; 994 puestos) y Agricultura, ganadería y pesca (+0,2%; 732) registraron aumentos “significativos” en sus dotaciones de personal.
El deterioro alcanzó también a los ingresos. Según Trabajo, el poder adquisitivo del salario promedio del empleo registrado privado cayó 2% en mayo respecto del mes anterior, medido sin estacionalidad, mientras que el salario conformado de los principales convenios colectivos retrocedió 1,4% en términos reales. Aunque el salario promedio del empleo registrado todavía se ubica apenas 0,2 puntos por encima del nivel de noviembre de 2023, los acuerdos paritarios acumulan una pérdida real del 7,7% frente a la inflación.
Un informe elaborado por Politikon Chaco sobre la base de los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) estimó que entre noviembre de 2023 y abril de este año se perdieron 235.419 puestos de trabajo asalariado en el sector privado. A esa cifra se suman otros 73.100 empleos públicos y 21.200 en casas particulares.
En sentido contrario, el número de monotributistas aumentó en 150.200 personas durante el mismo período, mientras que la cantidad de trabajadores autónomos creció en apenas 1500. Como resultado, el número de personas con empleo registrado muestra una caída cercana a las 178.000 desde el inicio de la gestión.
Más allá de los datos negativos sobre empleo y salarios, el apartado más novedoso del informe aparece en su tramo final, donde Trabajo intentó demostrar que el crecimiento del trabajo independiente no solo cambió la composición del mercado laboral, sino que además se convirtió en un factor relevante para explicar la recuperación de la actividad económica.
Para sostener esa idea, el documento recordó que esa modalidad viene ganando peso desde hace varios años. Entre 2016 y 2025, este segmento —que incluye a monotributistas, autónomos y otros cuentapropistas— creció a un ritmo promedio anual del 3%, mientras que los puestos asalariados lo hicieron apenas al 1%. Durante el período 2023-2025, esa diferencia se profundizó: el empleo asalariado permaneció prácticamente estancado y, según el informe, la totalidad de los nuevos puestos de trabajo se explicó por el crecimiento del trabajo independiente.
Aunque los trabajadores independientes representan apenas el 17% del Valor Agregado Bruto (VAB) del sector privado, entre 2023 y 2025 aportaron 1,8 puntos porcentuales del crecimiento total del VAB privado, que fue de 2,3%. Eso implica que cerca de ocho de cada diez puntos de la expansión del producto privado en esos dos años estuvieron vinculados al aumento de los ingresos generados por el trabajo independiente.
El contraste también se observa en el resto de los componentes del ingreso. Mientras las remuneraciones del trabajo asalariado retrocedieron 0,5% y los ingresos de las empresas constituidas como sociedades cayeron 2,4%, los ingresos generados por el trabajo independiente crecieron 1,8%. Junto con el aumento de los impuestos netos de subsidios a la producción (3,4%), compensaron esas caídas y permitieron que el VAB del sector privado creciera 2,3% entre 2023 y 2025.
Con esos datos, el informe concluyó que “uno de los fenómenos más destacados del mercado de trabajo argentino de los últimos años es la expansión del trabajo independiente”, que dejó de ser únicamente “una alternativa laboral frente al estancamiento del empleo asalariado registrado” para convertirse en una categoría que “impulsó el crecimiento de la población ocupada durante los últimos años” y adquirió una “importancia creciente” por su aporte a la actividad económica.
Los gráficos elaborados por el economista Amílcar Collante mostraron el desacople entre la recuperación de la actividad y la evolución del empleo asalariado privado. Mientras el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec ya superó el nivel previo al cambio de gobierno, la cantidad de trabajadores registrados en el sector privado continúa muy por debajo de esos registros. Ese comportamiento ayuda a contextualizar la lectura que hace la Secretaría de Trabajo sobre el creciente peso del trabajo independiente.
Queda claro al observar por sectores de actividad. La construcción sigue encabezando la pérdida acumulada de puestos de trabajo desde noviembre de 2023 (60.600 empleos menos; -13,8%), seguida por textiles, confecciones, cuero y calzado (26.000; -21,5%), otros servicios a empresas (21.900; -10,7%), metalmecánica (19.200; -8,2%) y transporte (15.700; -3,5%). En contraste, las mayores incorporaciones se verifican en las actividades agropecuarias (11.200 puestos; +3,5%) y en informática (6.000; +4,3%).
Mientras el Gobierno consideró que el crecimiento del trabajo independiente refleja un cambio en la composición del mercado laboral y un aporte creciente a la actividad económica, distintos especialistas sostienen que también evidencia las dificultades del sector privado para volver a generar empleo asalariado al ritmo de la recuperación.
Para Nuria Susmel, economista de FIEL, el crecimiento del trabajo independiente refleja un deterioro en la calidad del empleo. En un análisis reciente señaló que el empleo asalariado formal —“asociado a empleo de mayor productividad”— perdió alrededor de 250.000 puestos en el último año, mientras que la creación de nuevos puestos se concentró en modalidades independientes e informales. Según explicó, el crecimiento del empleo ya no alcanza para absorber toda la demanda laboral y una parte creciente de quienes no consiguen un puesto asalariado termina insertándose en formas de trabajo de menor productividad.
Desde Econviews coincidieron en que el fenómeno responde a la composición de la recuperación económica. Según la consultora, mientras sectores intensivos en empleo, como la industria, la construcción o el comercio, todavía se encuentran rezagados, buena parte del trabajo que se genera es cuentapropista. Muchas de esas nuevas ocupaciones, indicaron, están vinculadas con el reparto mediante aplicaciones, la elaboración y venta de alimentos o la prestación de servicios independientes.