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Son de diferentes países, Boca Juniors los unió y tomaron una decisión guiados por la pasión: “No quiero que te lleves a mi hija”

Eve es de San Juan e hincha de Boca. En abril de 2015 estaba, como tantas otras veces, mirando la página de Facebook del DJ y productor irlandés, Rob Smith, que también es fanático de Boca Juni...

Eve es de San Juan e hincha de Boca. En abril de 2015 estaba, como tantas otras veces, mirando la página de Facebook del DJ y productor irlandés, Rob Smith, que también es fanático de Boca Juniors. Había estado de visita por Argentina y subió una foto en la cancha viendo un partido. Entre los comentarios de los seguidores Eve se detuvo en uno: “Saludos desde México, México es mundial”, era de José Luis, de Guadalajara, Jalisco, en México. “Me llamó la atención que un mexicano fuera hincha de boca. Yo estaba en la computadora y en ese entonces cuando pasabas el cursor por el perfil se veía gigante la foto de portada y en la de él lo veo en la bombonera con foto de hincha total”, recuerda Eve que, de pura curiosidad, le pidió solicitud de amistad.

Ella por aquel momento estaba en pareja, y a juzgar por la foto de perfil de José Luis, él también lo estaba. Pero su intención no iba más allá de la curiosidad de conocer a un hincha de su equipo de otra nacionalidad.

El comienzo de una amistad virtual

Dos días después José Luis aceptó su solicitud de amistad. Había viajado hacía un mes a Buenos Aires y Rosario donde había conocido a otros hinchas y nuevos amigos con quienes continúa yendo a la cancha hasta el día de hoy. Pensó que Eve era alguna de las chicas del grupo, le preguntó, pero ella le confirmó que no se conocían.

José Luis conocía el acento rioplatense, y llevaban algunos días hablando cuando le pidió el WhatsApp porque quería escuchar su voz, además no hacía mucho seguimiento de Facebook y le resultaba más práctico.

Le contó su historia de cómo conoció Argentina y se convirtió en un hincha más, y empezaron a ser muy buenos amigos. “Cabe destacar que si bien estábamos ambos de novios eran relaciones muy rotas. No se le faltó el respeto ni a su ex ni al mío, hablábamos desde la amistad de una argentina y un mexicano que se encuentran a 8300km”, aclara Eve. Sus conversaciones eran acerca de las costumbres y tradiciones de cada país.

De mayo a octubre Eve, debido a su relación tóxica, lo bloqueó a José Luis y a muchos otros contactos.

“¿Sabés qué? no quiero saber nada"

En una de las conversaciones anteriores Eve le había contado que ella estaba estudiando el profesorado de Nivel Inicial y aprendiendo sobre la revolución mexicana. En octubre José Luis viajó a Cancún con su familia y fueron a un museo que le hizo recordar a Eve y le escribió para contárselo. Dio la casualidad (¿o fue cupido?) que Eve, que ya estaba soltera, lo había desbloqueado tan solo una semana atrás, aunque no había vuelto a escribirle.

Así empezó el segundo capítulo de esta historia, donde Eve y José Luis retomaron su amistad y sus largas charlas. Ella le contó sobre el fin de su noviazgo, él le contaba sobre su pareja y ella lo alentaba a continuar, porque claro, eso es lo que hacen los amigos.

Pero llegó un punto en el que José Luis le dijo que le gustaría conocerla y empezó una especie de juego de coqueteo donde él decía que iba a viajar a Buenos Aires, ella aseveraba entre risas que él iba porque no conocía aún la bombonera. José Luis le contaba que haber viajado a Argentina había sido la mejor experiencia de su vida, lo hermoso que le había parecido La Boca, y los muchos planes que tenía para aquel supuesto viaje que iban a hacer. Pero Eve lo notó muy convencido, le pareció que se estaba poniendo todo muy intenso y se echó para atrás. “No, sabes qué José Luis, no quiero saber nada, chau, pum, bloqueado”, se ríe Eve al recordar la cantidad de veces que lo bloqueó en aquel intento de relación.

El bloqueo había sido en WhatsApp pero no en Facebook. Entonces José Luis le daba like a lo que ella subía pero no le hablaba, respetaba su decisión.

“¿Qué me está pasando?"

Un día José Luis subió a la red social su itinerario y pasaje para Julio del año siguiente por si Boca jugaba la final. Todos aquellos rosarinos y porteños que había conocido comenzaron a comentar con alegría, “acá te esperamos José Luis”, pero hubo un mensaje de una chica, que no decía nada en particular pero al leerlo Eve sintió algo dentro suyo, ¿tal vez eran celos? y se preguntó, “¿Qué me está pasando? ¿estoy sintiendo algo por este hombre?"

Eve no lo dudó y ella también sumó su mensaje a la publicación: “Te espero en San Juan”. Enseguida José Luis le preguntó: “Eve, ¿estás segura que querés que vaya a San Juan?“. Sí, afirmó ella.

Hablarlo con sus amigas de entonces y con su mamá -que no estaba convencida con la idea de que su hija fuera a Buenos Aires para conocer a un hombre con el que hablaba por Facebook- le hizo ver que era mejor que él fuera a San Juan.

José Luis y Eve volvieron a hablar pero estaba vez había algo distinto: Eve se despertaba y esperaba con ansias el mensaje de la mañana, ese compartir uno con el otro cada día.

Para el 22 de diciembre José Luis le envió a Eve unas rosas por su cumpleaños. El 1 de enero Eve le envió una torta por el suyo y festejaron juntos por videollamada. Tenían, oficialmente, una relación a distancia donde veían partidos de Boca y películas juntos.

Hasta que en enero un tío de Eve la invitó de vacaciones a Chile. Ella le contó a José Luis que le dijo: “No te vayas a Chile, venite a México”. Esa frase encendió algo en Eve y pensó que podía ser una buena opción. Tenía unos ahorros y la verdad es que a toda su familia le gustaba la cultura mexicana, consumían programas de televisión de allá como lo era el “Chavo del ocho”, la “Rosa de Guadalupe”, además, Eve y su hermana eran fanáticas de la tradición del Día de los Muertos. Qué más decir, la decisión estaba tomada: quería ir a conocer ese país y su cultura. Pero también conocer al chico que le estaba gustando, con el que tenían, a distancia, una química hermosa. Era hora de ver si aquella chispa podía funcionar a la distancia pero apagarse al verse en persona.

“Me dejaron en las manos de Dios”

Finalmente Eve viajó a Chile con sus tíos. Habló con José Luis durante todo el viaje y al día siguiente de su regresó sacó turno para obtener el pasaporte. Ahí empezó el movimiento alrededor de Eve: su madre le pedía que por favor esperara a julio que él iba a Argentina y así con su papá lo podían conocer primero, sus amigas no podían creerlo, ella con sus 22 años se estaba yendo a México a ver a un chico de 24 años que había conocido por Facebook.

Su mamá conoció a José Luis por videollamada y fue tajante: “no quiero que te lleves a mi hija, me rehúso, vos tenés que venir primero”.

Pero Eve le dijo a su mamá: “Es un viaje que yo quiero hacer sola y punto”, tenía sus ahorros y era el momento de aprovechar. El inconveniente es que los ahorros eran en efectivo y nadie le quería prestar su tarjeta de crédito: ni sus tíos, ni primos, ni amigos.

Cuando el amor y la pasión actúan ocurren ideas descabelladas. Eve le envió su dinero a José Luis, por un momento pensó en que tal vez la estaban estafando y toda su historia de amor era un engaño, pero a las dos horas tenía su pasaje comprado.

El vuelo estaba programado para el 15 de marzo, Eve vivió esa espera hast la fecha con nervios y miedo. Su familia ya no intervenía. “Me dejaron en las manos de Dios y la verdad es que Dios siempre me ha cuidado porque desde todo momento estuvo conmigo en otro país”, asegura Eve.

“Enamoré muchísimos paladares”

Eve viajó de San Juan a Mendoza, luego a Chile en ómnibus. Desde Chile se subió a un avión a Panamá para llegar después a Ciudad de México. Allí la esperaba José Luis para viajar juntos a Guadalajara a conocer a su familia.

“Fue muy loco porque yo me quedé mirándolo, lo veía mientras iba saliendo, veía que él me estaba esperando solito con muchos nervios. Nos quedamos frente a frente y se quedó paralizado de verdad, efectivamente tenía muchos nervios. Después me confesó que no sabía cómo tratarme porque tenía miedo de parecer un desubicado o chocante, fue muy tierno enterarme de eso. Yo encaré para el primer beso, fue uno de mis recuerdos más bonitos, fue hermoso”, recuerda Eve con felicidad.

Su primera cita fue ir juntos a la ciudad a desayunar. El viaje duró 15 días y lo vivieron como un sueño. Traspasar la pantalla fue mágico, superó las expectativas de ambos y Eve conoció sitios maravillosos.

José Luis alquiló un departamento y convivieron los 15 días, fue tan fuerte el amor y la profundidad de las charlas que tener que regresar a Argentina fue triste para ambos.

Entonces decidieron casarse, José Luis adelantó su pasaje para el 25 de mayo y el 29 se casaron en San Juan y se quedaron un mes antes de partir. “Fue también como una despedida, fue una fiesta que necesitaba hacer para despedirme de mis amigos, de mi familia, de todo. En esas charlas que teníamos decidimos vivir en México porque él tenía su empresa como fotógrafo y videografo, su cartera de clientes y yo era una estudiante de primer año del profesorado”, explica Eve.

Sus primeros años en México fueron difíciles porque le costó adaptarse, son dos culturas muy distintas y la manera de de expresarse y actuar también lo era: “Me costó horrores. Una persona que emigra porque quiere mejorar su vida o buscar nuevos rumbos se va haciendo la idea, pero a mi no me pasó porque fue todo de repente, conocí a un mexicano, me enamoré muchísimo y terminamos casados. Mucha gente no nos daba ni dos meses juntos y ya llevamos 10 años juntos”, se sincera Eve.

Eve no terminaba de adaptarse al día a día y tenía tiempo, entonces decidieron tener un bebé y Malvina llegó para completar la familia.

Con la llegada de la pandemia los contratos para eventos se terminaron. Eve empezó a hacer empanadas para tener plata para vivir. Su abuela le había dicho que tenía que aprender a hacerlas porque algún día le iba a servir, y así fue. “Enamoré muchísimos paladares con las empanadas, alfajorcitos de maicena, de chocolate y conitos”, cuenta que hacía cada empanada a mano y la cocinaba en el horno de su casa.

Así nació “A tu Boca”, un emprendimiento pandémico que hoy se convirtió en un restaurante en el que trabaja con otros argentinos y con los que logró extrañar un poco menos nuestro país.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/son-de-diferentes-paises-boca-juniors-los-unio-y-el-dia-que-se-conocieron-tomaron-una-decision-nid11092026/

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