Walter Bentancor, historiador: “El C-432 fue el primer avión de la Fuerza Aérea Argentina en atacar a la Task Force británica”
Desde su fundación en 1960, el Museo Nacional de Aeronáutica ha sido un celoso custodio del patrimonio aeronáutico nacional. Sus hangares exhiben desde prototipos de la industria nacional hasta ...
Desde su fundación en 1960, el Museo Nacional de Aeronáutica ha sido un celoso custodio del patrimonio aeronáutico nacional. Sus hangares exhiben desde prototipos de la industria nacional hasta las aeronaves que fueron protagonistas durante la Guerra de Malvinas. Originalmente emplazado en el Aeroparque Jorge Newbery, en noviembre de 2001 el museo estrenó su nueva sede en la Base Aérea Militar Morón, un predio de 14.000 metros cuadrados donde se ubican los inmensos hangares que hoy resguardan más de 65 aeronaves, vehículos y objetos que narran la historia de la aviación nacional, desde el Blériot XI de 1908 hasta los cazas que surcaron los cielos del Atlántico Sur.
Más allá del atractivo que despiertan las aeronaves, la exhibición del museo se presenta como un modo de relatar la historia argentina, desde los emblemáticos vuelos solitarios de Saint-Exupéry hasta las misiones de combate sobre las Islas Malvinas. La Sala Pioneros e Industria Nacional recorre la historia de la aviación local, desde sus inicios, cuando volar era una verdadera aventura, hasta los avances de la industria aeronáutica nacional que dio a luz hitos como el IAe-27 Pulqui y el IAe-33 Pulqui II.
El segundo Hangar exhibe las aeronaves emblemáticas de la Guerra de Malvinas, como el IA-58 Pucará, un avión de ataque ligero diseñado para misiones de apoyo táctico y que tuvo una participación destacada. Entre los cazas de combate, se encuentran el Mirage III y el IAI Dagger C-432, ambos utilizados en el conflicto del Atlántico Sur, además del BAC Canberra B-109, el único bombardero argentino que realizó misiones nocturnas durante la guerra.
En diálogo con LA NACION, el Suboficial Mayor (R) Walter Marcelo Bentancor, responsable del Departamento de Investigaciones Históricas del MNA, revela los secretos mejor guardados de algunas de estas aeronaves, protagonistas de la historia argentina más reciente.
Israel Aircraft Industries Mirage 5 “Dagger” C-432La historia del C-432 está marcada por la intensidad del 1° de mayo de 1982. “Es una de las aeronaves más emblemáticas de la colección expuesta sobre Malvinas, ya que se convirtió en el primer avión de combate de la Fuerza Aérea Argentina en atacar a la Task Force británica”, precisa Bentancor.
Según el relato el jefe del Departamento de Investigaciones Históricas del Museo, esta máquina, integrante de la Escuadrilla “Torno” y bajo el mando del entonces Capitán Norberto Dimeglio, despegó desde San Julián a las 15.30 cargada con dos bombas BRP de 250 kilos y munición completa para sus cañones de 30 milímetros. Poco después tomó por sorpresa a una formación naval británica integrada por las fragatas HMS Alacrity y HMS Arrow, y el destructor HMS Glamorgan.
El C-432 logró impactar a la Alacrity con sus cañones, mientras que sus bombas provocaron daños por onda expansiva en la Glamorgan. Pasó a la historia como el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea en la Guerra de Malvinas. Durante el conflicto del atlántico sur realizó siete misiones de combate.
Boeing Vertol CH-47 Chinook (H-91)La Fuerza Aérea Argentina desplegó hacia las islas Malvinas dos helicópteros pesados “Chinook”, matrículas H-91 y H-93, desplegados en la Base Aérea Militar “Cóndor” y “Malvinas” (Puerto Argentino). Ambos helicópteros cumplieron tareas de transporte táctico, abastecimiento, evacuación de heridos, recuperación y rescate de tripulantes y vuelos de reconocimientos visuales y ofensivos.
“El expuesto en el Museo Nacional de Aeronáutica es el matriculado H-91. Tuvo el honor de haber realizado el primer traslado y evacuación sanitaria en combate real, ocurrido el 1° de mayo de 1982 luego del ataque a la BAM “Cóndor” (asiento de los IA-58 “Pucará”) perpetrado por aviones “Sea Harrier” británicos”, señala Bentancor.
Según el relato el Jefe del Departamento de Investigaciones Históricas del Museo, finalizado el intenso fuego enemigo, el H-91 se dirigió la Base de Puerto Argentino a los fines del traslado de heridos. En el trayecto fallecieron los Suboficiales André Luis Brashich y José Alberto Maldonado (héroes nacionales). Años después, el Chinook H-91 fue declarado “Tumba de Guerra” por una Directiva del JEMGFAA, en honor a los Suboficiales fallecidos, mientras que el H-93 actualmente es restaurado en el Hangar 4 del Museo Nacional de Aeronáutica.
Douglas A4 B y C Skyhawk C-207 y C-322El Museo Nacional de Aeronáutica posee en su patrimonio tres ejemplares de este modelo de cazabombardero de origen estadounidense: matriculados C-207 y C-240 (A4 B) y C-322 (A4 C). “A pesar de su veteranía (aviones de la década del 50, muchos de ellos veteranos de la guerra de Vietnam) la total falta de equipamiento y armamento moderno acorde al combate que les tocaría enfrentar, causaron un verdadero dolor de cabeza a los ingleses”, subraya Bentancor.
Como integrantes del Grupo 5 de Caza con asiento en la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, San Luis, los A4 B fueron responsables de los principales daños a la flota británica, que hundió a la fragata Tipo 21 HMS “Antelope”, al destructor Tipo 42 HMS “Coventry”, al buque de desembarco “Sir Galahad” y a un lanchón de desembarco LCU.
“También participaron junto a los Mirage 5 y A4-Q navales, en el hundimiento de la fragata Tipo 21 “Ardent” y pusieron fuera de combate al destructor Tipo 42 “Glasgow”, a la fragata Tipo 12 “Argonaut” y al buque de desembarco “Sir Trstam”. Averiaron de distinta consideración a la fragata Tipo 22 “Brillant”, el buque de desembarco “Sir Lancelot” y la fragata Tipo 22 “Broadsword”, precisa el historiador del Museo.
A4 C Skyhawk C-322Si bien la aeronave A4C C-322 expuesta en el MNA realizó varias misiones de combate durante la guerra de Malvinas, el 30 de mayo de 1982 tuvo lugar la operación más riesgosa y osada de todo el conflicto teniendo como protagonistas a cuatro A4 C del Grupo 4 de Caza y dos Super Etendard de la aviación naval argentina. En la ocasión no participó el C-322 pero en él se rinde homenaje a este valeroso escuadrón.
“El ataque al portaaviones HMS Invencible cobró la vida de dos de los pilotos de A4 C: los primeros tenientes Vásquez y Castillo, derribados en la corrida final hacia el buque. Mientras tanto, el primer teniente Ureta y el Alférez Isaac continuaron guiándose por la estela del misil Exocet lanzado por uno de los SUE logrando llegar al blanco e impactar en él con las tres bombas que portaba cada uno de los A4 C”, apunta el historiador.
Entre el 1 de mayo y el 14 de junio el escuadrón A4 C realizó 87 salidas operativas.
BAC Mk 62 “Canberra” B-109En 1968 la FAA adquirió a Gran Bretaña diez ejemplares reacondicionados de la versión Mk 62 (B.Mk 20) y dos de la versión de doble comando Mk 64 (T.Mk. 4) aptos para bombardeo diurno-nocturno y reconocimiento. Su asiento de paz fue la II Brigada Aérea “Paraná” Provincia de Entre Ríos. Con el advenimiento del conflicto del Atlántico Sur, los “Canberra” fueron desplegados bajo el modo de escuadrón Aeromóvil a la Base Aeronaval “Trelew”, a la BAM “Mar del Plata”, “Río Gallegos” y “Río Grande”.
“Debido a la carencia de modernos equipos electrónicos de defensa, estas aeronaves fueron utilizadas principalmente para ataques de bombardeo nocturno, además de tareas de reconocimiento, perdiendo dos aviones y tres tripulantes. El Canberra B-109 (BACO DOS) tripulado por los Primeros Tenientes Roberto Rivollier y Jorge Annino despegó desde Rio gallegos a las 21.35 del 13 de junio de 1982. Lo acompañaba el B-108 (BACO UNO) tripulado por los Capitanes Roberto Pastrán y Fernando Casado. Lamentablemente, el B-108 fue derribado tras lanzar sus bombas con la pérdida irreparable de su navegador, el capitán Casado, mientras que Pastrán logró sobrevivir luego de eyectarse y caer al mar”, precisa Bentancor.
Y agrega que “el B-109 realizó el lanzamiento de sus bombas logrando escapar de las patrullas aéreas de combate británica aterrizando en la BAM Río Gallegos a los cinco minutos de iniciado el día 14 de junio. De esta manera, se convierte en la última aeronave de la FAA en atacar a los británicos”.
Latécoère 25, el avión de El PrincipitoEntre los aviones exhibidos en el Museo se destaca una joya francesa. Se trata nada menos que único ejemplar existente en el mundo que fuera piloteado por el célebre aviador y escritor francés Antoine de Saint-Exupéry. “La máquina es un Latécoère-Late 25, de fabricación francesa, construido en 1925, con motor Renault de 450 HP, hélice Rapier de paso fijo”, explica el historiador del Museo.
El avión, uno de los primeros que fabricó la empresa francesa Latecoere, sobrevoló la Cordillera de los Andes y pisó suelo argentino en 1929 comandada por Antoine de Saint-Exupéry como jefe de Tráfico de Aeroposta, una empresa integrada por aeronaves y pilotos franceses y argentinos, cuya base operativa se encontraba en General Pacheco, provincia de Buenos Aires.
“Con matrícula Nº F-AIEH, una velocidad máxima de 192 kilómetros por hora, autonomía de vuelo de 5 horas, 320 kilogramos de carga y capacidad de transporte de 4 pasajeros, transportaba correo y diarios hacia los países limítrofes y a la, por entonces inhóspita, Patagonia”, apunta Bentancor.
Hoy, es conocido popularmente como “El avión de El Principito” (en alusión al famoso libro del aviador francés) y objeto de culto de ciudadanos y diplomáticos franceses que frecuentemente lo visitan en el Museo de Morón.
Museo Nacional de Aeronáutica. Abre los viernes de 10 a 15, y los sábados, domingos y feriados, de 10 a 17.
Entrada general, $4000. Menores de 18 años, jubilados, personas con Certificado Único de Discapacidad (CUD) y veteranos de guerra, gratis. Por cuestiones de seguridad, es requisito obligatorio presentar el DNI físico al momento de ingresar a la Base Aérea Militar Morón. Más información: www.mna.ar.