“Maradona murió de golpe, inesperadamente”, dijo un perito forense ante los jueces
“Maradona murió inesperadamente, de golpe”. La frase, pronunciada este jueves por el médico forense Antonio Maya, volvió a poner en el centro del juicio por la muerte de Diego Armando Marado...
“Maradona murió inesperadamente, de golpe”. La frase, pronunciada este jueves por el médico forense Antonio Maya, volvió a poner en el centro del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona una de las principales controversias médicas del expediente: cuál fue exactamente la causa de su muerte y, sobre todo, si existían signos previos que permitieran anticiparla.
Maya, de 81 años y casi 60 de ejercicio profesional, declaró como perito de parte de Leopoldo Luque durante la audiencia número 43 del juicio que se desarrolla ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
Su exposición tuvo un punto particularmente relevante para la estrategia de la defensa del neurocirujano: sus conclusiones contradicen las de la Junta Médica oficial, integrada por más de 20 especialistas, que había establecido que Maradona murió como consecuencia de un edema agudo de pulmón provocado por una falla cardíaca.
Maya sostuvo, en cambio, que no existían elementos suficientes para anticipar el desenlace. “Maradona no era un enfermo cardíaco”, afirmó el médico, de reconocida trayectoria.
Como parte de su explicación, destacó que el exfutbolista había atravesado distintas intervenciones quirúrgicas y que, antes de esas operaciones, había sido sometido a controles cardíacos, destacando el bypass gástrico que el ídolo se había realizado en 2005 y una intervención posterior en su rodilla izquierda.
El perito aseguró, además, que Maradona tenía “una circulación cardíaca impresionante” y que en el expediente no había evidencia de que hubiera presentado dificultades respiratorias antes de su muerte.
Con un cuadro sinóptico escrito a mano sobre una cartulina desplegada, Maya detalló: “Si la muerte es violenta tiene aspectos físicos o tóxicos. En este caso no había rasgos de una muerte violenta, por lo cual fue natural”.
Luego, se explayó: “La muerte súbita tiene tres causas importantes: la cerebral, la vascular o la cardíaca. En este caso fue cardíaca. La cardíaca puede tener evidencia patológica o no. Hay gran cantidad de casos en donde no se observan, pero en este caso sí. Y a su vez puede ser por una enfermedad previa conocida o no”.
Su exposición continuó: “Sin enfermedad previa conocida puede ser prevenible o no. En este caso es no prevenible, que no justifica medidas extraordinarias. La no justificación de medidas extraordinarias cuando se produce el evento puede ser tratable o no. Si se produce en un quirófano, puede tener más chances de ser salvado. Si se produce fuera de un quirófano, y por ejemplo de noche, es más difícil.
Maya entonces resumió cómo ocurrió la muerte de Diego Maradona: “Para mi fue una muerte natural, súbita, cardíaca, con evidencia anatomo patológica y sin enfermedad previa no tratable”.
Respecto al diagnóstico de edema agudo de pulmón, Maya lo desestimó al argumentar que el peso de los pulmones en la autopsia correspondía “al de un órgano normal y no al de uno inundado de agua”. Explicó que la presencia de espuma en la boca respondió al movimiento interno de líquidos provocado por las maniobras de reanimación aplicadas cuando el paciente ya había fallecido.
Durante las preguntas, el médico desestimó cualquier tipo de responsabilidad a las personas o empresas que intervinieron en la atención de Maradona, en relación a su desenlace.
“No imputo mala acción a nadie, ni la clínica (Olivos), ni a Medidom (la empresa a cargo de la internación domiciliaria), ni a Swiss Medical, ni a (Pedro) Di Spagna (médico a cargo de la intervención domiciliaria). Cada uno en su sector es responsable”, sostuvo.
En cuanto al esquema de atención, señaló que Leopoldo Luque actuó como médico de cabecera y convocó a una psiquiatra para abordar el problema del alcoholismo. Tras la cirugía por el hematoma subdural en la Clínica Olivos, se definió una internación domiciliaria a cargo de la empresa Medidom y con seguimiento del médico clínico. El perito sostuvo que la indicación médica para la ambulancia era de “disponibilidad” y no de “instalación”, por lo que consideró adecuado que no hubiera una unidad fija, un desfibrilador ni un tubo de oxígeno en la vivienda.
En un momento de su declaración, Maya resumió su postura: “Las cosas que podían haberse detectado exigían mínimamente que el médico lo pudiera ver. Ese acto es una manifestación de autonomía. Maradona se murió inesperadamente, de golpe. No es culpa de Maradona, es responsabilidad de Maradona”.
El fiscal general adjunto Patricio Ferrari le preguntó entonces si consideraba que Maradona era un paciente de riesgo.
“No sé. Si me refiero a un paciente de riesgo, pongamos que cualquier persona con la edad de Maradona y con sus afecciones, el riesgo es inherente a la vida”, respondió Maya.
También se refirió a los edemas que observó durante la autopsia. Dijo que estaban localizados en el muslo y el tronco y consideró que, de haber sido advertidos durante la atención previa, constituían una señal de advertencia, aunque no necesariamente de alarma.
“Si se hubiera dejado revisar, los edemas se hubiesen advertido. Según mi dictamen es porque no se dejó revisar y porque no se advertían los edemas porque estaba vestido”, explicó.
En relación a esto, Maya enfatizó el derecho del paciente a ejercer su autonomía y rechazar la atención médica cuando se sentía sano. Mencionó que, tras la externación, Maradona solicitó expresamente a los profesionales de salud y a sus hijas que se retiraran del lugar. Según el perito, esta postura impidió que los médicos realizaran revisiones o advirtieran señales de alerta, concluyendo que ante un desenlace súbito no existió alternativa de intervención ni responsabilidad directa del equipo tratante.
“El cementerio está lleno de sanos y el mundo está lleno de enfermos”., dijo
“No tenía una patología cardíaca activa”En primer turno había declarado Ricardo Iglesias, cardiólogo y también perito de parte, en este caso ofrecido por la defensa de Cosachov.
Iglesias, quien fue presidente de la Asociación Argentina de Cardiología y publicó siete libros, coincidió con Maya en que Maradona no presentaba una enfermedad cardíaca activa antes de su muerte.
“Maradona se murió de un evento cardíaco”, afirmó.
Ante una pregunta del defensor Vadim Mischanchuk sobre qué había provocado ese episodio, el especialista reconoció que no existía certeza y mencionó distintas hipótesis, entre ellas una arritmia ventricular y un síndrome ascítico hepatoso o hepatorrenal.
Pero fue categórico al describir el estado cardíaco previo del exfutbolista: “Para 2020, Maradona no tenía una patología cardíaca activa”.
Iglesias señaló que Maradona había sido sometido a un ecocardiograma que mostraba una buena función cardíaca y recordó que había tolerado tres cirugías y que había sido evaluado por numerosos médicos poco antes de su muerte.
“Toleró tres cirugías, lo vieron 17 médicos en dos instituciones 20 días antes de su muerte y nadie le detectó problemas cardíacos ni renales”, sostuvo.
Según su explicación, la cardiopatía dilatada que aparece en los estudios posteriores a la muerte correspondía a un hallazgo post mortem.
“Tuvo un evento agudo por arritmia, por eso se muere. No hay elementos previos que es un paciente de riesgo. Son eventos agudos, súbitos, no hay elementos que anuncie que puede ocurrir”, afirmó.
¿Quién era el médico de Maradona?Uno de los puntos que atravesó las dos declaraciones fue la responsabilidad de los profesionales que atendieron a Maradona durante sus últimos días. Maya sostuvo que Luque había cumplido la función de médico de cabecera y asesor médico hasta la intervención quirúrgica. Después, según su explicación, esa función quedó desplazada por decisión de la familia. “En la internación domiciliaria el médico fue Pedro Di Spagna”, afirmó.
La defensa de Luque buscó reforzar así uno de los argumentos centrales de su estrategia, que el neurocirujano ya no estaba a cargo de la atención cotidiana de Maradona cuando se produjo su muerte.
Iglesias coincidió con esa interpretación. Ante una pregunta del abogado Félix Infante, representante de Jana Maradona, señaló que el exfutbolista había recibido el alta de la Clínica Olivos con un diagnóstico de “postoperatorio cerebral y una abstinencia”.