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“Oportunidad sanadora”: gracias a registros de ADN, padres, hijos y hermanos se encuentran luego de una vida sin conocerse

MENDOZA.– Son cada vez más los mendocinos que logran dar con familiares hasta entonces desconocidos, a partir de un método infalible: el cotejo de huellas genéticas. Le pasó a Ariel, que no s...

MENDOZA.– Son cada vez más los mendocinos que logran dar con familiares hasta entonces desconocidos, a partir de un método infalible: el cotejo de huellas genéticas. Le pasó a Ariel, que no se cansó de indagar sobre sus raíces, hasta que pudo dar con Daniel, su padre. Les ocurrió a los hermanos Viviana y Andrés, que pudieron mirarse a los ojos y abrazarse por primera vez. También les llegó la oportunidad a Celeste y su madre, Cristina.

Los casos de hombres y mujeres que encuentran a sus padres, hermanos o hijos a los que, por diversas circunstancias y vicisitudes de la vida, no conocían, siguen apareciendo y sorprendiendo. Según datos a los que accedió LA NACION, desde que se puso en marcha el Programa Provincial de Identidad Biológica, pionero en el país, en agosto de 2024, ya se registraron más de una treintena de casos positivos, coincidencias o “match”.

Desde entonces se concretó una decena de reencuentros, mientras que son casi 300 las búsquedas activas, todas por fuera de las causas de delitos de lesa humanidad ocurridas durante la última dictadura, que siguen otro circuito.

En lo que va de 2026, hubo cinco encuentros, por demás emotivos. Uno de los más recientes es el que protagonizaron los hermanos Viviana y Andrés. Ella sabía que había sido adoptada y decidió hacer la consulta en septiembre del año pasado. En junio de este año, el análisis del Registro Provincial de Huellas Genéticas Digitalizadas reportó una coincidencia genética con Andrés, su hermano biológico por línea paterna.

“Comencé mi búsqueda, esperando un match entre alguien y yo. Luego de un mes y medio, acá estoy, con mi hermano, que recién lo conozco”, contó emocionada la mujer a LA NACION. “Estoy con muchos sentimientos encontrados, porque yo no sé lo que es tener un hermano, nunca lo tuve. Siento ansiedad y mucha felicidad por saber que tengo a alguien que lleva mi sangre: es una mezcla de emociones inmensa. Todavía no sé explicar cómo me siento, pero sé que estoy muy feliz”, agregó Viviana.

Andrés fue notificado de la existencia de su hermana a través de profesionales del programa. “Se me vinieron muchas cosas a la cabeza, y decidí conocerla. Estoy muy feliz, muy contento de tener una hermana. Habrá tiempo para disfrutar y tirar para adelante”, dijo.

El programa, que cuenta con un equipo interdisciplinario de profesionales, es impulsado por la Dirección de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, que comanda Natalio Mema. En diálogo con este medio, el titular de la cartera dio su visión del camino recorrido y la importancia de trabajar en la restitución de la identidad: “Nace como un subprograma del laboratorio de Huellas Genéticas, que es el más grande de Latinoamérica: ya tenemos tomadas más de 110.000 huellas registradas, que se utilizan principalmente para el esclarecimiento de delitos. Derivado de esto, y la alta tecnología, buscamos esta alternativa, que es poder colaborar con las personas que tenían dudas con su identidad”, contó Mema.

Y agregó: “Ya llevamos tres años y es impactante cuánta gente se acerca. Son encuentros muy sensibles. Muchas personas que no sabían que existía su familiar y que tienen la posibilidad de encontrarse; todo se hace con un estricto protocolo de seguridad y de acompañamiento, si desea conocer a la otra persona y sin imponer nada. Se trata de la voluntad de poder conocer sus orígenes”.

Así, brindar la posibilidad de conocer de dónde vienen y construir una identidad más completa se ha convertido en una herramienta cada vez más demandada en la tierra cuyana. Los datos son elocuentes: 34 coincidencias, 10 encuentros y 281 casos activos, desde que se instrumentó el programa.

“Tan cerca y tan lejos”

Ariel García, comerciante, de 47 años, siempre tuvo dudas acerca de sus orígenes. Hace poco, a través de este programa provincial, pudo reencontrarse con su padre biológico, Daniel Muñoz, de 69 años, y también con cinco hermanos. La búsqueda comenzó hace tres décadas, cuando se enteró de que era “hijo de corazón” del matrimonio que lo crió.

Con ayuda de esa familia, decidió acercarse de manera voluntaria al Registro de Huellas Genéticas para realizarse un estudio de ADN. Él ya contaba con estudios genéticos previos, como Family Tree y un resultado negativo de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), organismo que impulsa la búsqueda de hijos de desaparecidos durante la dictadura militar.

“Me surgió la duda de chico y, con 17 años, empecé a buscar. Hay que animarse a preguntar, hay que animarse a buscar”, dijo Ariel, tras conocer a su papá, que ya se encontraba incorporado en el Registro de Huellas Genéticas, en julio de 2025. “Nunca imaginé que estuviera tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. Me falta lugar en el pecho porque el corazón se infló mucho de felicidad”, comentó Ariel. Ni bien le informaron desde el programa, Daniel no dudó en querer conocer a su hijo, a quien hoy describe como “un guerrero”.

“Una oportunidad muy linda y sanadora”

Otra historia de reencuentro tuvo como protagonistas a una madre y su hija: Celeste, de 24 años, y su madre biológica, Cristina. La joven, que había sido derivada desde el Registro Provincial de Adopción, siempre supo que había sido adoptada porque su madre de crianza se lo había contado desde que ella era chica. Sin embargo, quiso conocer sus orígenes. “Encontrarme con mi mamá biológica fue una oportunidad muy linda y sanadora; todo sucedió rápido y con mucho apoyo del programa y mi familia adoptiva”, expresó la joven, quien recomendó a quienes buscan su origen “animarse, pedir ayuda y aprovechar el acompañamiento. Es una experiencia necesaria para cerrar etapas y sanar”.

En tanto, Cristina agradeció a la madre que crio a Celeste por el amor y la educación que le brindó. “Nunca imaginé que iba a pasar tan rápido y estoy muy feliz; es como si no la hubiera perdido. Agradezco haber podido reencontrarme con mi hija y también que conociera a su hermana, Zoe”, contó la mujer.

El Programa de Identidad Biológica fue creado por la ley provincial 9182, en 2019, y puesto en funcionamiento en 2024. Recibe cientos de consultas al año y trabaja en conjunto con diversas instituciones, como hospitales y el Registro Civil, para avanzar en cada búsqueda. “Si bien el proceso puede ser complejo y cada caso es único, el equipo se esfuerza por brindar resultados positivos”, indicaron desde el organismo.

Quienes deseen conocer su origen pueden realizarlo de manera personal y deben haber nacido en Mendoza. Las personas que reúnan esos requisitos mantendrán una entrevista confidencial para evaluar si ingresan dentro del programa. También pueden comunicarse con la Dirección de Derechos Humanos al 261 3852076 o a través del correo electrónico ddhh@mendoza.gov.ar.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/oportunidad-sanadora-gracias-a-registros-de-adn-padres-hijos-y-hermanos-se-encuentran-luego-de-una-nid04092026/

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